El descaste de animales suele ser una modalidad un tanto controvertida que suscita polémica dependiendo de la época del año y de la zona en la que se produce esta necesidad de gestión del campo.
El descaste en modalidad de caza es la acción reducir una población o casta de animales, generalmente, dañinos para el entorno.
Como es lógico, la zona norte, centro o sur de España tienen ecosistemas completamente diferentes y, por ende, diferentes necesidades en cuanto a gestión cinegética.
Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, del territorio total de España, el 87% está declarado como aprovechamiento cinegético: un total de 43,8 millones de hectáreas.
Por otra parte, según la Dirección General de Tráfico, los accidentes con colisión de animales tipificados como especies cinegéticas llega a ser del 85%.
Por supuesto, no nos podemos olvidar de los daños agrícolas que pueden llegar a ocasionar una sobrepoblación de conejos, jabalíes, corzos y ciervos, entre otros.
El ser humano tiene la obligación de mantener la naturaleza más cercana en equilibrio con la parte más primitiva del ser humano: la caza para subsistir, que desde hace cientos de años ya no existe como tal. Por ello, el descaste es una necesidad esencial hoy en día.
Dentro de esta modalidad, la más conocida es la de descaste de conejos. Si quieres ver en qué consiste, te recomendamos este documental que puedes ver en Iberalia GO!: «Conejos. Daños y Descaste»

